Especial año San José

Este año se conmemora el 150 aniversario de la proclamación de San José como patrono de la Iglesia Católica. Por ello el Papa ha declarado el 2021 como año de San José. Va a ser un año de especiales gracias y nosotros queremos aprovecharlas todas junto con todos vosotros. Comenzamos compartiendo con vosotros los modos de ganar las indulgencias que el Vaticano nos propone para este año y las oraciones a San José.


DEVOCIONES A SAN JOSÉ

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Letanías de San José
Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
San José, ruega por nosotros.
Ilustre descendiente de David,  ruega por nosotros.    
Luz de los Patriarcas, ruega por nosotros.   
Esposo de la Madre de Dios, ruega por nosotros.   
Casto guardián de la Virgen, ruega por nosotros.   
Padre nutricio del Hijo de Dios, ruega por nosotros.   
Celoso defensor de Cristo, ruega por nosotros.   
Jefe de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.   
José, justísimo, ruega por nosotros.   
José, castísimo, ruega por nosotros.   
José, prudentísimo, ruega por nosotros.   
José, valentísimo, ruega por nosotros.   
José, fidelísimo, ruega por nosotros.   
Espejo de paciencia, ruega por nosotros.   
Amante de la pobreza, ruega por nosotros.   
Modelo de trabajadores, ruega por nosotros.   
Gloria de la vida doméstica, ruega por nosotros.   
Custodio de Vírgenes, ruega por nosotros.   
Sostén de las familias, ruega por nosotros.   
Consuelo de los desgraciados, ruega por nosotros.   
Esperanza de los enfermos, ruega por nosotros.   
Patrón de los moribundos, ruega por nosotros.   
Terror de los demonios, ruega por nosotros.   
Protector de la Santa Iglesia, ruega por nosotros.   
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: escúchanos, Señor,
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros.
V.- Le estableció señor de su casa.
R.- Y jefe de toda su hacienda.
 
Oremos: Oh Dios, que en tu inefable providencia, te dignaste elegir a San José por Esposo de tu Santísima Madre: concédenos, te rogamos, que merezcamos tener por intercesor en el cielo al que veneramos como protector en la tierra. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
Oración a San José del Papa León XIII

A ti, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación; y después de invocar el auxilio de tu Santísima Esposa solicitamos también confiados tu patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazaste al Niño Jesús, humildemente te suplicamos vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con tu poder y auxilio socorras nuestras necesidades.

Protege, Providentísimo Custodio de la Sagrada Familia la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error y corrupción; asístenos propicio, desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas: y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de la vida, así ahora, defiende a la Iglesia Santa de Dios de las acechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protégenos con el perpetuo patrocinio, para que, a tu ejemplo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir,  piadosamente morir y alcanzar en el cielo la eterna felicidad. Amén.

Himno Akathistos a San José (tradicion bizantina)

¡Oh santo y justo José! Durante tu vida terrenal tuviste gran audacia ante el Hijo de Dios, que se complació en llamarte Su padre, pues te desposaste con Su Madre, y te obedeció. Nosotros creemos que ahora, habiendo recibido tu morada con los coros de los justos en las cámaras celestiales, serás escuchado en cualquier súplica a nuestro Dios y Salvador.

Por eso, refugiándonos en tu protección y ayuda, te pedimos humildemente y te suplicamos que, así como fuiste liberado de la tormenta de los pensamientos dudosos, nos libres también a los que somos acosados por las tormentosas olas de nuestros problemas y pasiones. Así como protegiste a la Toda Pura Virgen de las calumnias humanas, protégenos también a nosotros de todo falso testimonio. Así como protegiste al Señor de toda intención maligna y dañina, protege también a Su Iglesia y a todos nosotros de toda maldad y perjuicio.

Tú sabes, oh santo de Dios, que el Hijo de Dios también tuvo necesidad de cosas corporales en los días de Su encarnación, y tú Le serviste. Por eso te suplicamos que nos ayudes en nuestras necesidades temporales por tu intercesión. Concédenos todos los bienes necesarios en esta vida, y así mismo, te pedimos que supliques a Aquel que fue llamado tu Hijo, el Hijo Unigénito de Dios, nuestro Señor Jesús Cristo, para que nos conceda el perdón de nuestros pecados, para que seamos dignos de heredad el reino del cielo, y para que, recibiendo contigo nuestra morada en lo alto del cielo, podamos siempre glorificar al Dios que es Uno en la Santa Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Oración a San José por los enfermos y moribundos

Estos son la porción escogida de tu amor, excelso Patriarca, y en el cual muestras a menudo la eficacia de tu protección. Los que sufren estrechez y necesidad, los que padecen en el lecho del dolor corporales sufrimientos, los que en el trance duro de la muerte imploran tu consuelo. Te pedimos por ellos, mansísimo Padre de pobres, de enfermos y de moribundos; te pedimos por ellos, y por nosotros cuando nos hallemos en su aflictiva situación. Derrama sobre los corazones lacerados el bálsamo de la santa confianza en Dios; ahuyenta de ellos el negro demonio de la desesperación. Sonríe a los tristes con la dulzura de la esperanza; haz llegar a los necesitados el pan de la caridad; anticipa a los ojos vidriados de los agonizantes un rayo de luz del paraíso que les está prometido.

Padre nuestro, Ave María y Gloria